La práctica
de zazen conduce automáticamente a la concentración
en las acciones cotidianas. El samu es el acto que se realiza
con el mismo espíritu que zazen: atención en el
cuerpo, en la respiración y mente libre de pensamientos.
Igual que en zazen no hay otro objetivo que la acción en
el momento presente, no hay un llegar a hacer algo sino hacerlo
totalmente. No sólo se práctica la unidad cuerpo-espíritu
sino también unidad con la acción, con la herramienta,
con el lugar... Normalmente el Samu contribuye a la difusión
de la Vía y se hace juntos para los demás y para
sí mismo . El Samu se vuelve experiencia directa en las
acciones ordinarias y cotidianas.
Construir el templo
es la práctica de Samu en armonía con la Vía
del Buda.
Con la misma actitud,
nos dedicamos a la costura de los rakusu y de los kesa una vez
a la semana, los lunes a las cinco de la tarde.
En el Mokusan Dojo
hacemos samu el sábado después del zazen de las
11.
En Shorin ji practicamos
samu durante las sesshin y estancias especiales de 2 días
a una semana.