En
el año 2001 la asociación Zen Taisen Deshimaru compró
una finca cerca del pueblo de Villanueva de la Vera, en la vertiente
sudoeste, con el Almanzor en la espalda. Antiguo
secano de higueras y olivos, el cultivo fue destruido por un inciendio
y abandonado a los robles, pinos y pájaros. Es
un lugar priviligiado para practicar zazen.
Desde
entonces es el sitio donde la sangha se reune para practicar las sesshin,
los campos de verano y para disfrutar de la naturaleza salvaje que lo
rodea.
Aquí
la sangha ha realizado un bonito samu construyendo el dojo, levantando
las ruinas de las chozas y "abriendo la montaña" con
la práctica de zazen.
Existen
muchos proyectos en marcha, que se continúan acompañados
por una actitud de espíritu en armonía con la enseñanza
viva del maestro Deshimaru.
El
templo se realiza con la práctica del aquí y ahora, sin
embargo es también el templo de los discípulos del futuro.
Intentamos proteger el ecosistema, las plantas de la montaña,
los pájaros que vienen a anidar en la primavera, en definitiva,
toda la vida que aparece de forma natural y canta su sutra a lo largo
de los zazen.
En
verano las pozas del valle están muy cerca, y todos pueden disfrutar
del agua pura que baja de las montañas. Allí también
hacemos zazen.
La
vida que llevamos en el templo es distinta de la del mundo ordinario.
La buena interdependencía de la sangha ofrece la posibilidad
a las personas de olvidar sus enemigos personales: el egoismo y el individualismo
que les separan del orden cósmico. El Despertar de zazen no es
otra cosa que encontrar de nuevo la esencia de la vida, volver a la
condición normal del cuerpo y del espíritu.