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El budismo tiene fe en el universo. Las montañas, los ríos, los árboles, los millares de briznas de hierba, toda la naturaleza es la forma material y real del universo. No podemos separarlos del universo.
Nosotros, pequeños humanos que corremos sobre esta tierra, que nos amamos o que nos hacemos la guerra, que corremos detrás del éxito, también nosotros somos el universo, su manifestación material. Como tenemos la conciencia de ser, somos también la manifestación espiritual del universo.
A esta manifestación espiritual del universo los budistas la llamamos buda. No es un buda alejado que vive en los paraísos, sino buda que está en cada uno de nosotros. La pregunta es: ¿cómo manifestarlo y cómo transmitirlo? No hay problema, somos el universo mismo. Los budas y los patriarcas nos enseñan desde tiempos inmemoriales a reencontrar la verdadera naturaleza universal.
            La relación con la naturaleza, como manifestación concreta del universo ha inspirado siempre a los monjes zen y, en algunas ocasiones, les ha conducido a la realización del Despertar.  Había un monje en China cuya enseñanza era: “El universo entero, en las diez direcciones, es una perla brillante”. Este monje se llamaba Gensha. El maestro Dogen habla de Gensha en términos muy elogiosos, llenos de admiración y de respeto y le dedicó un capítulo entero del Shobogenzo: IKKA NO MYOJU,” Una perla brillante”.

            Dogen dice: El gran maestro Soichi de la montaña Gensha, vivío del 830 al 918, bajo la gran dinastía de los Sung. Su nombre religioso era Shibi y su nombre secular Sha. Antes de que se convirtiera en monje  le gustaba mucho pescar. Iba con su barco al río Nandai donde aprendió a pescar junto a muchas personas. Ciertamente lo que no se esperaba era pescar el pez dorado que se atrapa a sí mismo.
Esta última frase tiene un sentido muy profundo: el pez dorado significa el satori, el satori que se coge a sí mismo. Para tener un pescado hay que pescarlo, pero este “pez dorado”, este pez verdadero puede ser atrapado sin ser pescado, no hace falta desearlo. El pez que se deja atrapar por el anzuelo  no es muy listo, como todos aquellos que se dejan atrapar fácilmente.  Nada de aquello que se pueda coger fácilmente tiene un gran valor. Podemos comprar fácilmente alcohol. Hay chicas jóvenes que se dan fácilmente a la primera dulzura. La mujer de oro llega sin que la pesquemos. Gensha no se esperaba pescar el satori, pero en ese momento se encontraba en la conciencia Hishiryo, que es la conciencia con la que se hizo monje.
Hishiryo es la consciencia de zazen, sin pensamiento, sin objetivo, Mushotoku, más allá del pensamiento, es el pensamiento absoluto, la conciencia cósmica, la armonía perfecta con el universo.
Esta armonía aparece cuando la conciencia no crea el menor concepto, cuando no produce la mínima noción discriminativa. Durante zazen, cuando la conciencia se interioriza con la postura, fundiéndose en el mismo ritmo de calma de la respiración, la armonía justa se establece y se produce el estado de la conciencia Hishiryo. El maestro Deshimaru dice: “Es la gran obra, la gran obra que se cumple a sí misma, sin volición, sin búsqueda, solamente olvidando cuerpo y espíritu, el punto cero.”

 Gensha era hijo de pescador. Cuando iba a pescar siempre era con su padre, no podía escaparse de ninguna manera  de este karma familiar y tenía a cargo suyo el sustento de su familia. Un día estaba pescando con su padre cuando éste cayó al agua. Por regla general, los pescadores no saben nadar. Cuando caen al agua, desaparecen. Gensha quiso socorrer a su padre, pero en el momento en que tendió la mano, su padre desapareció en el agua. En el espíritu de Gensha  se estableció la conciencia Hishiryo y se alejó con su barco. Desde un plano solamente moral esta acción puede ser mal juzgada, pero Gensha ganó la orilla y se retiró a la montaña, donde recibió la ordenación de monje zen del maestro Seppo.
Si hubiera salvado a su padre de ahogarse habría debido matar peces hasta el fin de sus días sin descanso, para vivir y hacer vivir a su familia. Se hubiera casado, su hijo le hubiera sucedido y su vida se hubiera gastado vanamente. De alguna manera, su padre debió ser sacrificado para que pudiera cumplirse este acto excepcional, la conversión de Gensha.
Una noche, su padre se le apareció en sueños y le dio las gracias; le agradeció la ayuda que le había prestado aquella noche dejándole morir. Él le decía: “En efecto, nunca hubiera podido liberarme si  tu vida hubiera continuado siendo la de un pescador. Ahora que eres un gran monje tus méritos resaltan sobre mi muerte y puedo estar en el mundo maravilloso de la felicidad celeste.”

De esta forma, Gensha se convirtió en monje a la edad de treinta años, se instaló en el monte Seppo, donde se hizo el discípulo del gran maestro Shinkaku, del monte Seppo, que  llamamos de forma común Seppo Gison.

Él practicaba la Vía día y noche. Un día decidió ir a ver a algún otro maestro de manera que pudiera perfeccionar un poco más su práctica. Preparó su saco de viaje y se puso en camino. En el momento en que dejó la montaña, su dedo gordo del pie golpeó una piedra y se puso a sangrar, sintió un vivo dolor. Entonces, de manera totalmente inesperada tuvo una realización súbita:
-¡Este cuerpo no existe! exclamó ¿de dónde viene pues este dolor?
Apenas hizo esta reflexión, se dio la vuelta inmediatamente y volvió al lado de su maestro Seppo.

¡EL CUERPO NO EXISTE!

Es un koan, el primer koan de este capítulo del maestro Dogen. Comúnmente, creemos en la existencia de este cuerpo que nos acompaña del nacer al morir. Creemos también en la existencia de la conciencia individual como entidad cognitiva que nos relaciona con el mundo exterior e interior. Cada uno de nosotros es un ser viviente con un cuerpo y una consciencia, hay una misma fórmula de fabricación para nuestra especie y sin embargo dentro de ella cada uno es distinto. Las diferencias, los fenómenos se llaman SHIKI; la universalidad de la fabricación, de la esencia se llama KU, vacuidad.
¿Por qué la vacuidad, KU sería el origen? Por la observación de la inconstancia de los fenómenos, SHIKI. Todo lo que existe está en cambio perpetuo. No solamente nuestra vida limitada por el nacimiento y la muerte, sino que de instante en instante tal como las células del cuerpo aparecen  y desaparecen, toda la materia concreta del universo se transforma. Así, la existencia de este cuerpo cambia de instante en instante, es sin substancia propia, KU vacuidad, sólo manifestación de la realidad. ¿Dónde podría depositarse el dolor?
En el Sutra del Hannya Shingyo que se canta al final del zazen, se enseña que este cuerpo, esta personalidad que llevamos con nosotros mismos, no tiene una sustancia propia, está condicionada por el pasado, la educación, los genes, etc. Este cuerpo y esta consciencia del mundo cambian de momento en momento, aglomerando las experiencias y transformándose según los eventos-fenómenos que encuentran. ¿Quién somos?
Este cuerpo existe: es la manifestación virtual en el momento presente del universo entero. Este cuerpo no existe: impermanente, impersonal, no tiene una substancia propia, no tiene noúmeno.
La sabiduría que enseña el Sutra del Hannya Shingyo permite que los contrarios cohabiten, como las dos caras de una moneda. De un lado la existencia del mundo de los fenómenos, SHIKI, el mundo de las diferencias, y del otro lado el ideal de KU que no es una negación de la existencia sino la libertad completa en la existencia. Podemos reunir los dos lados, más allá de las contradicciones: SHIKI SOKU ZE KU- KU SOKU ZE SHIKI. Los fenómenos no son diferentes de la vacuidad- la vacuidad no es diferente de los fenómenos. Es la conciencia Hishiryo en zazen. Practicar la Vía es como andar en el­­­­­­­­­­­­­­ ­­­­­­­­­­­­­­­­canto de una moneda.
El mismo mundo fenoménico se manifiesta a través del poder de lo virtual. Así, la verdadera sustancia del cuerpo y de la mente no existe, su sustancia es la virtualidad de la existencia, la potencialidad de manifestación fenoménica. Y esta virtualidad, esta potencialidad es el poder cósmico fundamental.

Así que es curioso, zazen aparece y aparece con el cuerpo; este cuerpo que puede sufrir brutalmente, este cuerpo que es muy sutil, este cuerpo que nos pone en contacto con el mundo exterior gracias a sus seis sentidos. Cuando no oís mi voz ¿quiere ello decir que sois sordos? En este caso ¿Vuestras orejas existen o no existen? Finalmente, si pudierais observar vuestro comportamiento individual, podríais decir que muy a menudo la mente traiciona al cuerpo. Cuando no oís algo, eso no quiere decir que los oídos estén sucios o taponados, sino que la mente os ha llevado a otro sitio. Con lo cual la mente no permite al cuerpo estar completamente presente aquí y ahora.
De este modo, zazen va antes que nada a apoyarse en este cuerpo vivo aquí y ahora. Zazen va a considerar la mente como una ilusionista. Vais a estudiar un cuerpo abandonado y este cuerpo se va a convertir en el cuerpo del Dharma. El cuerpo que pertenece al universo.
En zazen cuando el dolor aparece muy a menudo ponéis la causa en objetos exteriores: “¡Ah! es una técnica oriental, los orientales tienen la costumbre de cruzar las piernas, un poco duro para nosotros los occidentales que utilizamos sillas. ¡Ah! voy a ponerme en un pequeño banco, donde será más confortable.” De nuevo la mente es la que traiciona al cuerpo.
Así, uno va a concentrarse en la postura exacta del cuerpo. Para poder abandonar algo es necesario saber que eso existe, que no es una idea. Así, con zazen vais a comprender y a realizar la existencia real de vuestro cuerpo. No un cuerpo que imagináis en zazen, sino el verdadero cuerpo del Dharma que manifiesta el poder cósmico fundamental en el momento. Vais a conocer vuestro cuerpo y luego vais a poder abandonarlo, rechazar cuerpo y mente. Sólo estaréis sentados, un zafu vacío bajo un cielo vacío.

Gensha era un monje muy profundo, y es por ello que Dogen le admiraba mucho. “Este cuerpo no existe. ¿De dónde viene este dolor?” Es un koan, es el primer koan de este capítulo. Un koan muy profundo, pero vosotros que practicáis zazen podéis comprenderlo, podéis realizarlo. Gensha comprendió inmediatamente y volvió al lado de su maestro Seppo.

BODHIDHARMA NO HA IDO A CHINA. EL SEGUNDO PATRIARCA CHINO NO HA IDO A LA INDIA

Seppo le preguntó: “¿Acaso te has ido de peregrinación solamente para herirte el pie y pasar un mal rato?” Gensha dijo: “Nunca más me dejaré engañar por los demás”.
Seppo se sintió muy satisfecho por esta respuesta, y contestó: “Eso que has dicho debería ser pronunciado por todo el mundo, pero les falta tu sinceridad”.
De nuevo, esta réplica de Seppo es otro koan. Podemos compararlo a la frase del GenjoKoan: “Por mucho que amemos la flor, se marchitará y la echaremos de menos. Aunque no nos gusten, las malas hierbas crecen”.

            “Nunca más me dejaré engañar por los demás.” Gensha podía decirlo porque su decisión de practicar zazen era muy fuerte y así cuando hablaba sus palabras eran de verdad. Entre la mayoría de la gente, la capacidad de discernir entre el engaño y la verdad tiene un valor precioso. Por regla general, os gusta que os sonrían, que os pasen la mano por la espalda, que os halaguen: “Mmm, qué maja es esta persona…”, que os inviten a tomar una copa. Se ve sólo la apariencia superficial. “Me encanta que abusen de mí, me encanta que los demás me engañen. Ah, qué coche tan bonito, qué vestido más bonito…” Eso impresiona. “Ah, debe de ser una buena persona por tener un bonito coche y un bonito vestido e invitarme a tomar copas por la noche”. Con una sonrisa, o simplemente un pequeño regalo, respondéis rápidamente sin ser capaces de discernir lo verdadero de lo falso. “Este es un profesor, debe de ser inteligente; voy a escuchar lo que dice como si fuera la verdad, puede comprender el zen”. Os gusta. Esta falta de discernimiento es también una debilidad en relación a uno mismo. Se prefiere la superficialidad a buscar más profundamente en aquello que es auténtico.
La revelación de lo auténtico no siempre conforta el ego.
“Nunca más me dejaré engañar por los otros”. Es necesario que comprendáis el camino de Gensha, la manera de proceder de Gensha. Lo que realizó fue cara a su propio espíritu, frente a sus decisiones. Siempre Gensha se diferenciaba de los otros discípulos en su determinación  a la hora de hacer zazen. Practicaba de la mañana a la noche en el templo del maestro Seppo. Sin embargo Gensha no se sentía satisfecho, se quedaba con un objetivo. Entonces, en lugar de ver y de condenar su propia impaciencia, echó encima del maestro la causa de su insatisfacción y pensó que yéndose a ver a otro maestro sería mejor. No quería huir, sino viajar, ver si podía encontrar en otra parte aquello que estaba en él mismo, pero sin saberlo, todavía estaba escondido. Su maestro le dejó hacer, sabiendo lo que pasaría.
Entonces, Seppo le preguntó: “¿Por qué no sigues con el asunto de visitar a otros maestros?”
Gensha contestó: “Bodhidharma no ha venido a China y el segundo patriarca chino no ha ido a la India”.
Seppo apreció esta respuesta.

Las palabras de los maestros zen son muy simples porque están relacionadas con la práctica, con aquello que nos toca aquí y ahora. No están en relación con nuestros problemas sentimentales, morales o de trabajo, sino que son sólo la manifestación de un estado mental aquí y ahora. “Bueno, ¿y por qué no te mueves? ¿Por qué no cambias de maestro?” “Bodhidharma no ha ido a China y el segundo patriarca no ha ido a la India”.
Así, este mondo ha pasado a la posteridad en  la historia del zen. ¿Qué quiere decir?
“Bodhidharma no ha ido a China. El segundo patriarca chino no ha ido a la India”. Esta respuesta es la perla brillante.

ZAZEN

En general, el hombre no ve aquello que tiene delante de sí. Mira a lo lejos, o atrás. No escucha el verdadero sentido de las palabras que le entran por los oídos. Interpreta, complica, piensa: “esto no tiene nada que ver conmigo”. Entonces, esta mañana el hombre me dice: “Ah, sería una buena idea si hiciéramos un taller de zazen para poder trabajar mi postura”.
Zazen es la esencia silenciosa del budismo. Su enseñanza se ha transmitido de maestro a discípulo a través de los tiempos hasta nuestros días, hasta nosotros. Cada año, en cada sesión del campo de verano, enseño la postura. Todos los meses, en el dojo de Madrid, intento estar presente para dirigir las iniciaciones y contestar a las preguntas. Luego, cuando uno toma la decisión de practicar zazen, de perseguirlo, a veces  se necesita hacer un esfuerzo. El esfuerzo, no es idéntico  a la voluntad. El esfuerzo se relaciona con la repetición y el olvido de sí mismo. Por ejemplo, repito a menudo: En cada zazen es necesario cambiar de pierna para no llevar el cuerpo a un desequilibrio. Mucha gente piensa que si utiliza la misma pierna, llegará a un mejor estado de concentración o sufrirá menos que utilizando la rodilla más débil. Es una restricción que perjudica al estado completo del cuerpo de zazen.
La mayoría no hace el esfuerzo de perseguir zazen en todos los aspectos de la postura, le gusta más  imaginar una idea del zazen que esforzarse en el verdadero zazen. Así, cuando uno practica zazen, el esfuerzo justo y la repetición son muy importantes. Elemental también, más eficaz que talleres zazen, es tener una práctica exacta y seguir bien los criterios del guía, aquí el guía es mi persona, una autentica maestra de zazen. Yo misma sigo y transmito los criterios que mi maestro me ha transmitido, un autentico maestro de zazen.

En zazen, la actividad mental se convierte en concentración y observación.  En zazen debemos observar la respiración, la actitud de la mente y la postura partiendo del interior, y así la mente se vuelve como un espejo. Al principio es difícil, entonces el shusso, el kyosakuman o yo misma, hacemos las correcciones de la postura de forma que el cuerpo alcance su equilibrio natural. Es muy importante seguir las correcciones, ni la postura ni la actitud de la mente deben ser tensas. Una interdependencia existe entre el cuerpo y los fenómenos exteriores. Esta interacción va a existir hasta el momento de nuestra muerte, a veces tendremos más energía para la postura y a veces menos. Cuando tenemos menos energía para zazen, hay que intentar encontrar la razón de ello en el interior o en el exterior de nosotros mismos. Con zazen nuestro estado se vuelve equilibrado y suelto.
Cuando observamos el cuerpo, observamos la postura transmitida. “¿Qué es lo que hago exactamente? ¿Cómo estoy sentado? ¿Estoy poniendo toda la energía en la postura? ¿Inspiro y espiro profundamente?”
Últimamente me preocupa que se haga una buena recitación del Eko. El Eko es la recitación de los nombres de los antiguos budas y maestros a los cuales se dedica el zazen de la mañana a través de una ceremonia. Entonces es una recitación muy importante. El hecho mismo de cantarlo debe manifestar un espíritu fuerte y una energía fuerte. La energía se vuelve fuerte cuando una persona práctica desde hace tiempo y que todos los aspectos de su zazen están equilibrados. La respiración, la espiración profunda de zazen es primordial. En la época del Maestro Deshimaru eran solamente los hombres los que recitaban el Eko, entonces tenían el modelo del maestro Deshimaru y de su profunda espiración. El año después de la muerte del maestro, su secretaria Anne-Marie dirigió un campo de verano y pidió a los hombres hacer de campanita  y a las mujeres recitar el Eko, especialmente a Mirei y a mí misma. Para nostras, era una cuestión de honor, era muy importante que lo recitáramos bien, así que nos íbamos a los bosques de la Gendronnière para poder cantar fuerte y profundamente e impresionar al resto de la sangha. Estabamos orgullosas de la afirmación de nuestra práctica.

Durante zazen, vuestra actividad mental se convierte en observación; sois al mismo tiempo el observador y el observado. Zazen es el modelo. Si tenemos la espalda curvada es necesario estirar la columna vertebral. Si queremos tener una sentada bien equilibrada y una buena espiración, es necesario tener la pelvis basculada hacia delante. Observamos nuestro cuerpo y también observamos la actitud de nuestra mente; no observamos el contenido de la mente sino que observamos si pensamos, y cuando pensamos dejamos pasar los pensamientos. Entonces, poco a poco el cuerpo y la mente se encuentran en unidad. El observador y el observado son sin separación, la verdadera concentración se establece sin conflicto y “sin taller”.
Escuchad, escuchad el Dharma, es infinito.

“Bodhidharma no vino al este. El segundo patriarca chino no fue al oeste. “

En la enseñanza del budismo hablamos de dos verdades: la verdad relativa y la verdad absoluta.
La verdad relativa cambia según los tiempos y las costumbres. La verdad absoluta es el Dharma. Un koan no hay que intentar comprenderlo intelectualmente, con la razón, un koan es la expresión de esta verdad absoluta. Esta respuesta de Gensha la podéis comprender a través de vuestra práctica, en vuestra práctica. Y, cuando la comprendéis, se convierte en una perla brillante.
Mi maestro hablaba a menudo del koan de nuestra vida cotidiana. Intelectualmente el koan no existe, es la expresión de un instante-Dharma compartido entre un maestro y un discípulo. Es por ello que el maestro Deshimaru dice que es una perla brillante. La comprensión debéis profundizarla en vuestro zazen. Claro que eso no quiere decir que tengáis que pensar en ello durante zazen, sino que es vuestra práctica continua de zazen la que permite, la que hace que en un momento todo sea claro y luminoso. Entonces ya no hay más errar o vagabundear. De hecho, cada instante de vuestra vida cotidiana es un koan.

Gensha había sido pescador durante muchos años, decía Dogen que nunca había visto ninguno de los volúmenes de sutras o de comentarios, ni siquiera en sueños, pero puso su resolución por encima de todo y debido a su fuerte determinación destacó sobre los otros monjes. Gensha llevaba siempre el mismo vestido simple, remendado por todas partes, en el interior se cubría con un vestido hecho de papel, de corteza o de hierbas. Gensha era un pescador pobre; cuando se convirtió en monje solo tenía su vestido usado que se había hecho  más pesado con trozos de remiendo, pero no estaba vestido como un mendigo.
Cuando se practica zazen, la atención en los vestidos para la práctica - kimono blanco, kolomo y kesa- es muy importante. En los templos zen hay un día que es Hosan, el día de descanso. En general, ese día se utiliza para ocuparse de los asuntos personales. Es el día cuando se limpia el cuarto, cuando se lava la ropa y cuando tenemos un poco de tiempo, si vemos un compañero o una compañera que tiene ropa usada, se le puede hacer un regalo en forma de arreglos, discretamente ayudamos. 

Durante las estaciones  frías, para volver el tejido más confortable y menos permeable a los rigores del tiempo, Gensha doblaba su vestido con artemisa,  que era el método del pobre para protegerse del frio.
Su único maestro fue Seppo, él nunca se desvió del Dharma de su maestro.

LA PERLA BRILLANTE

Cuando Gensha alcanzó y enseñó la vía, se servía de la expresión siguiente para explicar la enseñanza búdica:
“El universo entero es una perla brillante”.

Es la primera vez que aparece el koan de Dogen: la perla brillante, IKKA NO MYOJU. Todo es una perla brillante para el maestro Dogen, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande.
Al  hombre le gusta el cambio, también le gusta cambiar de vía sin cesar, pasa de una a otra sin jamás encontrar satisfacción. Errando hasta la muerte, le falta la fuerza de la perseverancia y de la paciencia y, sobre todo, el espíritu de no provecho, de no apego, no apego a la obtención. Pero para alcanzar la cima hace falta seguir  un solo camino y establecerse en él, abandonar su cuerpo en este camino, abandonar su mente en este camino.
Gensha decidió que su único maestro sería Seppo y nunca se separó del Dharma de su maestro. Aquí Dharma tiene el sentido de enseñanza. La palabra Dharma se refiere al orden de las cosas, lo que sostiene el mundo, el universo. También se relaciona con la enseñanza del Buda, su experiencia del Satori, de la unidad y armonía con el orden del mundo. Cada uno de los maestros zen transmite el Dharma del Buda.

JIN JIPPO, literalmente el mundo de las diez direcciones, el universo entero. El universo entero es una perla brillante, es lo que había realizado Gensha.

Un día un monje  preguntó al maestro Gensha:
- He oído decir que usted enseña que el universo entero es una perla brillante ¿cómo el estudiante debería comprender esto?-
A lo que Gensha le contestó:
- El universo entero es una perla brillante, ¿qué hay que comprender o interpretar?
Entre Gensha y el monje, el mondo se paró aquí.

Los  koan eran muy investigados y trabajados en China en la época de Gensha y constituían la distracción de los letrados, de los intelectuales. Un koan como el de la perla brillante rápidamente se había extendido y se había vuelto famoso, se convirtió en el juego favorito de los espíritus indolentes. Luego, el maestro Dogen va a explicar su filosofía: ¿Qué es el universo entero? ¿JIN JIPPO? ¿Qué es una perla brillante?

Dogen responde: La afirmación de Gensha de que el Universo entero es una perla brillante significa que el universo no está limitado por las nociones de vasto o de pequeño, de ancho o de estrecho, de cuadrado o de redondo. El universo no está limitado por el centro, ni por lo macro ni por lo micro, no es sin vitalidad y no es sin brillantez. Cuando trascendemos estas formas, el universo emerge. No hay ni vida ni muerte, ni irse ni demorar,  estos cambios son precisamente la verdadera vida de los budas y la materialización de la verdad. Es por eso que el pasado ha desaparecido y que el presente mismo se actualiza. A propósito de su significado último, ¿quién podría limitarlo al movimiento continuo de la vida y de la muerte por un lado y a la inmovilidad por otro?

Tengo un libro con fotos de galaxias que se encuentran a millones de años luz, el poblado del universo es formidable, es magnífico. En general, cuando descubrimos la inmensidad del universo pensamos en nuestra soledad de seres humanos y muy a menudo nos sentimos perdidos en esta inmensidad. Sin embargo, algunas respuestas de la ciencia actual se vuelven muy parecidas a las enseñanzas del zen. El macrocosmos y el microcosmos no están en contradicción, el origen es uno. “Así las más grandes estructuras que pueblan el universo actual han nacido de procesos que se han desarrollado a las más pequeñas escalas imaginables en una época cuando el universo tenía sólo una fracción de segundo. Lo infinitivamente pequeño ha parido lo infinitivamente grande. (*1)”

(*1)- Trinh Xuan Thuan: Origines, Fayard 2003

Además, el budismo cree y revela que el momento y el lugar donde existimos es el universo. Mi maestro hablaba a menudo del poder cósmico fundamental, del poder de la energía de este universo en las diez direcciones en el que vivimos, existimos.
Practicar zazen es reencontrar este poder cósmico fundamental, abandonar nuestra pequeña individualidad y volver a convertirnos en el universo en las diez direcciones, volver a la perla brillante. Zazen es diferente a una meditación o a una contemplación, zazen es volver a la fuente original, sin diferenciación entre pequeño e inmenso. Esta fuente original el hombre puede reencontrarla en él mismo practicando de zazen.

El universo en las diez direcciones es una perla brillante. El cuerpo-mente en las diez direcciones es el universo y es una perla brillante. Esto no es válido sólo para Gensha, no es válido solamente para los monjes zen, es la realidad de todas las existencias. Es válido tanto para el despierto como para el hombre ordinario.
En zazen, cuerpo y mente están en unidad. Ninguno de los dos son esclavo o maestro del otro. Y entonces aparecen el equilibrio y la paz. Eventualmente, también la sabiduría aparece.
Hemos programado el cuerpo para efectuar las acciones básicas de nuestra vida como una máquina. Cuando hace falta caminar, caminamos automáticamente, cuando hace falta comer, comemos. Casi siempre  la mente está separada, no se da cuenta de lo que está haciendo y piensa en otra cosa. A veces el cuerpo se convierte en el cuerpo del deseo, entonces parece ser que en ese momento hay un montón de transformaciones químicas que se unen con el pensamiento: “amo, me gusta, me gusta, me gusta mucho, quiero”. Otra vez, la mente utiliza este cuerpo para apoyarse contra la barra de un bar y empieza a mover los labios del cuerpo dejando escapar palabras sobre la existencia o la no existencia del cuerpo.
En el pensamiento búdico, el cuerpo está considerado como el santuario de la mente. Haciendo zazen el hombre para de utilizar su cuerpo sin darse cuenta; al contrario, va a hacer que su cuerpo llene el universo del momento presente, que cada acción de su cuerpo sean las acciones del universo. Y que el Universo se manifieste en sus acciones.
El cuerpo es la realidad material concreta del universo, cuerpo y conciencia son nuestra totalidad de ser humano sin separación con el universo. El universo es materia y conciencia. Somos materia y conciencia, sin embargo olvidamos el lado material, concreto y vivo para atender a una conciencia sólo intelectual. De modo que el conocimiento y la observación de esta parte olvidada son muy importantes.
En zazen, en el dojo, en samu, y también en nuestra vida cotidiana, observamos y nos concentramos sobre el cuerpo. Pensamos con el cuerpo. El cuerpo de zazen se vuelve el cuerpo del Buda, el cuerpo del Despertar, el santuario de la Naturaleza de Buda. En el samu, en la vida cotidiana, el cuerpo encuentra aquí y ahora la dignidad de la persona de la Vía.

La historia continúa:
El día siguiente, el maestro Gensha se cruza con el monje en los pasillos del templo y le repite su pregunta anterior:
-El universo entero es una perla brillante ¿Qué entiendes con eso? 
-El universo entero es una perla brillante, ¿qué es lo que hay que entender? le contestó el monje.
Entonces Gensha respondió algo que se hará famoso en el mundo del Zen:
- Sé que, en este momento, usted se debate y sufre en la caverna del demonio de la montaña negra, incluso la caverna del demonio de la montaña negra es el universo en las diez direcciones y es una perla brillante.

Son los mismos planteamientos que el día anterior, sin embargo, están invertidos: la pregunta es la respuesta y la respuesta es la pregunta. Las dos frases no son idénticas aunque los términos sean los mismos.  La cuestión del monje y la respuesta del maestro Gensha se vuelven el día siguiente cuestión del maestro y respuesta del monje. Dogen, aunque utilice los mismos ideogramas les da un sentido distinto. Es un koan.
Finalmente, Gensha le dice:
-Entiendo, sufres, y luchas para liberarte del infierno. Te debates para liberarte de los demonios de la caverna de la montaña negra. Todo es una perla brillante, incluso la caverna del demonio de la montaña negra.

La caverna del demonio de la montaña negra significa las ilusiones, los bonno nacidos del pensamiento, la división sujeto-objeto, la dualidad. Para la mayor parte de la gente de nuestros días el cerebro es la caverna del demonio de la montaña negra. Este monje no es el único que se debate así. Es el eterno combate del hombre para escapar, para liberarse del infierno, y es cada vez más agudo por el hecho de que nuestra sociedad ha escogido una vía sin salida.
Queremos ser felices, queremos ser inteligentes, queremos comprender, pero buscamos en el infierno y una actitud así no puede crear la verdadera sabiduría.
En conclusión el maestro Dogen dice: ¿Cómo podemos utilizar esta caverna del demonio de la montaña negra? La caverna del demonio de la montaña negra puede también ser una perla brillante.
¿Cómo cambiar?  ¿A través de Hishiryo? ¿A través de zazen? En la vida cotidiana, el cerebro es a menudo el demonio de la montaña negra. Haciendo zazen os convertís en una perla brillante.

Cuando el monje planteó la pregunta sobre el universo entero, parecía que había una idea de subjetividad y de objetividad. En realidad existe un continuo sin fin.
El monje interrogó a su maestro, Gensha:
-Cuando una sensación aparece, ¿estamos separados de la sabiduría?
El maestro contestó:
-¡Abandonad esta separación!

¡Abandonad esta separación! Un movimiento de la cabeza o el cambio de expresión en un rostro nos pueden revelar a nosotros mismos y ayudarnos a realizar el satori. (*2) La objetividad y la subjetividad son una y a través de ellas podemos encontrar el universo ilimitado o la verdad última.
Esta interpretación sobrepasa la comprensión intelectual y su verdadero significado no puede ser asido superficialmente.

(*2)- No existe diferencias entre el yo y los demás, subjetivo y objetivo encajan sin categorías respectivas, es la Perla Brillante.

Tal es la filosofía de Dogen sobre el cosmos, sobre el universo entero en las diez direcciones. El microcosmos es la totalidad del cosmos. Los filósofos griegos pensaban de esta manera y ahora, en nuestra época, los científicos se acercan a esta idea. Para el maestro Dogen no hay separación entre macrocosmos y microcosmos: todo es el cosmos. Las piedras, las montañas, los árboles, las flores, las hierbas, las estrellas, la naturaleza toda entera y la no naturaleza, lo artificial y todas las producciones humanas, materiales o espirituales, también el espacio y el tiempo. A través de esto, Dogen quiere explicar el aquí y ahora. Todo el cosmos, todo el universo es aquí  y ahora. Lo infinitamente pasado como lo infinitamente futuro, la eternidad está aquí y ahora.
Una perla brillante expresa la realidad sin nombrarla realmente, es el nombre del universo. Contiene el pasado inagotable existente a través del tiempo y llegando hasta el presente. En el presente existen el cuerpo y el espíritu que son la perla brillante. Una brizna de hierba, los árboles, las montañas, los ríos de este mundo, no son solamente lo que son, son también la perla brillante.

                                                                                                                                 LA GRAN ACTIVIDAD

Aunque el monje estuviera atado por su conciencia kármica cuando planteó esta pregunta “¿cómo debemos estudiar este koan?”, su estado también manifestaba la gran función que es el gran Dharma, la gran actividad. Para obtener una ola de un metro de alto, es necesario tener un metro de agua, de esta manera una perla de diez metros puede convertirse en diez metros de brillantez.
La práctica y el satori no están separados. En este universo en las diez direcciones todo es importante y todo está presente aquí y ahora. ¿Qué es el cosmos todo entero, el universo todo entero?
Cuando hacemos esfuerzos que tienden a poner al acceso del ego la permanencia, el mundo objetivo se vuelve el ego y el ego se identifica con el mundo objetivo. Así nuestro esfuerzo continúa de una manera permanente, porque está integrado al universo cósmico, ilimitado y eterno. La filosofía de Dogen es muy profunda.
La objetividad del cosmos y la subjetividad del ego ya no están diferenciadas, aunque el cosmos sea el cosmos y el ego sea el ego.

 El maestro zen japonés Daichi lo ha expresado directamente en su poema La vida en el monte Hozan:

En todos los fenómenos expongo mi propio cuerpo.
Así no es necesario que utilice mis sentidos para ningún objeto.
Cuando giro la cabeza estoy solo, de pie con mi bastón de mimbre seco.
La persona mira la montaña, la montaña mira la persona.

Sus sentidos siguen existiendo, claro, sin embargo aquí y ahora no están ni dirigidos ni seguidos por un pensamiento. Luego, cuando gira la cabeza, vuelve de nuevo al mundo subjetivo, se ve a él mismo, con su bastón de mimbre, sin embargo pertenece todavía al mundo objetivo de la montaña, tal como la montaña pertenece a su mundo subjetivo
Eso es zazen. La conciencia Hishiryo, el orden cósmico.

Un antiguo ha dicho: “El gran sabio no tiene ego, todo se convierte en su ego”. Entonces, todo se vuelve simple. En seguida, no podemos hacer daño a los demás porque nos dañaríamos a nosotros mismos, no podemos mentir porque nos mentiríamos a nosotros mismos. Cuando el sabio no tiene ego, todo es su ego. Es un cambio de posición.
En el Zazen shin, el maestro Dogen habla del zazen que coincide con un movimiento en uno mismo semejante a un eje que pivota. Mi maestro decía a menudo: “Haced un giro de ciento ochenta grados sobre vosotros mismos.” Vuestro zazen debe ser concentrado y siempre nuevo, fresco. Vuestra relación con el entorno no se fija, el entorno cambia sin cesar. Aparece la conciencia Hishiryo, más allá del pensamiento. El universo, la perla brillante está en movimiento y manifiesta todo el tiempo la gran función, la gran actividad sin objetivo, sin espíritu de provecho. En zazen, en la vida cotidiana, sed la perla brillante manifestando la gran función, la gran actividad sin meta, sin espíritu de provecho.

            El maestro Dogen dice:
Si la menor emoción o el menor pensamiento se levantan y nuestros sentimientos e intelecto se separan de la totalidad unitaria de nuestro yo verdadero, es la misma cosa que mover la cabeza o cambiar repentinamente de expresión. Esto significa mirar los fenómenos desde un punto diferente, momentáneamente diferente. Es conformarse a los fenómenos o presumir la oportunidad. En el momento en que el ego se convierte en el mundo objetivo, el cosmos existe de una manera permanente. Antes de que aparezcan no podemos asir los fenómenos.
“La perla brillante”, a Dogen le gustaba mucho esta expresión, es una imagen esplendida de la verdad cósmica.
La imagen de la perla está directamente ligada a la eternidad: tanto el tiempo pasado como el tiempo presente forman parte de la eternidad y así no tienen fin. El cosmos y el universo entero son una perla brillante. En la realidad nuestro cuerpo existe, igual que nuestra razón y nuestro intelecto. Sin embargo,  cada objeto no existe individualmente en sí mismo como entidad. Briznas de hierba, árboles, montañas, cielo o tierra, todo es solamente una perla brillante. ¿Cómo comprender este mundo, esta perla, este koan?

En su mondo con Gensha, el pensamiento del monje se quedó atrapado por sus hábitos, por lo adquirido en el pasado: juega con el koan. Pero este mismo acto es la realización de una gran acción del cosmos, o la realización de una perla brillante. La realización del gran principio mismo: “Un agua profunda de un metro da una ola de un metro. Una perla de un metro tiene el brillo de un metro.”
Nunca podemos escapar al universo que no es otra cosa  que la perla brillante. Incluso si creéis que os habéis escapado un pequeño instante, estáis todavía dentro del tiempo y el tiempo está cubierto por la perla brillante

El día siguiente, el maestro Gensha cogió de nuevo la cuestión inicial del monje para probarle.
Después de haber utilizado la afirmación, esta vez empleó la negación. Utilizó un método diferente, pero seguía sonriendo y movía la cabeza. “Muy bien” pensó, “este monje no está atado al pasado, olvida todo como la gente que practica zazen”.
Durante este mondo, la respuesta del monje estaba arraigada en la conciencia ordinaria que consistía en perseguir al ladrón con el caballo del ladrón. Por el contrario, la respuesta de Gensha reposaba en la experiencia de buda. Para entender debéis girar vuestra luz hacia dentro (*4) y reflexionar: “¿Hacía donde puede llevarnos nuestra comprensión?” La enseñanza búdica existe por todas partes y los términos provisorios no son suficientes para describirla. Incluso si intentamos rechazar eso no hay lugar. ¿Comprendéis? Vosotros sois la perla brillante. Incluso la caverna del demonio de la montaña negra es la perla brillante; no  se puede escapar de la perla brillante.
Sin cesar, la mente está en movimiento, se convierte a menudo en la caverna del demonio de la montaña negra. En la civilización moderna la mayor parte de las personas están en naraka, en el infierno y sufriendo hacen planes, sueñan con un futuro mejor. Pero es ahora cuando hay que actuar y transmutar nuestro infierno en perla brillante, no cabalgando en el caballo del ladrón, como hace la mayoría de la gente. No podemos liberarnos del infierno del malestar y de las insatisfacciones atizando el fuego de los deseos. La gente quiere volverse libre en el infierno.
Sólo las personas que hacen zazen pueden estar más allá de este estado. Durante esta sesshin estáis fuera de la caverna del demonio de la montaña negra porque hacéis brillar la perla a través la conciencia Hishiryo de zazen.

(*4) - Expresión utilizada por el maestro Dogen para figurar la práctica de zazen.

Gensha dice: “Entonces comprendo, ahora usted lucha en el naraka, en los infiernos, para intentar liberarse.” Debéis realizar que esto es como la relación que existe entre el sol y la luna. Ninguno de los dos ha reemplazado al otro en ningún momento. El sol se levanta siempre en tanto que sol y la luna, en tanto que luna. En otros términos, se dice: aunque el sexto mes, aquél que corresponde al mes de agosto, sea la estación cálida, nuestra naturaleza original no teme ni al frío ni al calor. Así, el comienzo o el fin de la perla brillante están más allá de la comprensión.
El maestro Deshimaru comenta: “El budismo Mahayana siempre ha rechazado toda discusión relativa a las cuestiones metafísicas o ontológicas, porque este estilo de discusión siempre ha estado considerado como estéril y de hecho pueril. Siempre el budismo Mahayana ha refutado el dualismo, producido por nuestra forma mental limitada en el espacio y el tiempo, sin embargo se apoya en la unidad de todas las cosas, realizable por la trascendencia del pensamiento teniendo como medio del método práctico de Hishiryo.

En relación con el mundo fenomenal –no diferenciado de lo absoluto- la ley de causalidad que rige lo manifestado se presenta como la otra cara del principio de libertad absoluta, que es el fundamento del potencial cósmico. Cuanto más comprimidos están los límites de la comprensión, la ley de causalidad es más influyente en la producción del Karma –del cuerpo, de la palabra y del espíritu-. Cuanto más la comprensión se amplía, más la libertad progresa abriéndose en la potencialidad de acciones infinitas. Esta verdadera libertad agota el karma pasado y genera el acto potencial que se actualiza en función de las circunstancias.  Así, la práctica de zazen “aquí y ahora” genera el acto potencial infinito que se repercute aquí y ahora a través todo el cosmos y este acto se perpetua por la eternidad. En otros términos, la eternidad se actualiza en el “aquí y ahora” de cada acción (*5) .”

(*5) - Es lo que se puede vivir en Shorin ji.

IKKA NO MYOJU, la perla brillante es “el ojo del SHOBO (*6)  y el cuerpo de la verdad.” El cuerpo de la verdad cósmica eterna y universal.
SHOBOGEN, el Ojo del Verdadero Dharma. En el ojo figura una noción importante: el ojo conduce a la verdad. El ojo percibe la verdad y la contempla. El ojo nos despierta.
El mokugyo que se utiliza en los Dojo está diseñado en forma de cabeza de pez porque el pez expresa el despertar, la vigilancia; incluso muerto, siempre mantiene los ojos abiertos. En un dojo la presencia del mokugyo significa: no dormirse, perseverar en el esfuerzo.
La perla brillante es el ojo de SHOBO, de la verdadera ley, del verdadero Dharma y el cuerpo de la verdad que se revela en esta única expresión. El cuerpo entero es la luz divina y el espíritu universal. No hay obstáculo en la perla brillante redonda y girando sin fin, está por todas partes. La perla brillante es el cuerpo entero y el cuerpo entero es una perla brillante; el cuerpo todo entero es el universo. 

(*6) - SHO BO: verdadero Dharma. GEN: ojo. La perla brillante es el ojo del verdadero Dharma. SHOBOGENZO es el título del conjunto de las enseñanzas de la vida del maestro Dogen.

Los méritos de la perla brillante se manifiestan así y permiten a Avalokitesvara y a Maitreya escuchar los sonidos del mundo y ver sus formas, y son ellos mismos los que practican aquí y ahora en este dojo. Son los viejos budas y los budas de hoy que manifiestan sus cuerpos en zazen y enseñan el Dharma, justo aquí y ahora.
Cuando el momento llega la esencia de la perla brillante puede ser asida. Ya sea suspendida en el espacio o escondida en el fondo de un vestido; ya sea bajo el mentón de un dragón o en el moño de un rey, esta perla está siempre en el interior de nuestros vestidos, en el interior de nosotros mismos, es nuestra naturaleza verdadera.

Aquí el maestro Dogen se sirve de metáforas que tienen su origen en el Sutra del Loto. La perla brillante representa nuestra naturaleza original sin separación con el universo. Así, un rey suelta la perla brillante  del moño de su peinado y nos la ofrece.

Así, dos amigos que hacía mucho tiempo que no se veían se volvieron a encontrar. Se abrazaron y decidieron irse a tomarse algo. Empezaron a charlar y a beber.  Uno de los amigos era rico, había triunfado en la vida y el otro había permanecido pobre, tenía pocos medios, tenía problemas para encontrar trabajo.  Aunque sus niveles sociales eran diferentes, continuaban siendo amigos. Hablaron, bebieron y el más pobre se quedó dormido. Entonces el amigo rico, antes de irse, le deslizó una perla en el fondo del bolsillo de su vestido para que estuviera al abrigo de las necesidades, y se fue. Cuando el pobre se despertó, tenía un poco de resaca y vio que su amigo había desaparecido. Pensó: “Sí, muchas palabras pero la verdad es que no eres muy simpático, me podrías haber echado una manita” y continuó viviendo su vida miserable, hasta que meses más tarde volvió a encontrarse con su amigo rico:

“¡Ah! Mira, no es muy simpático de tu parte, te aprovechas que estoy dormido para largarte rápidamente ¡ni siquiera me has dicho adiós!” Entonces el amigo le contestó: “Pero ¿no has encontrado la perla que dejé en tu vestido?”

Llevarla en un vestido es lo que le corresponde, en cada uno de nosotros existe la perla brillante. Pero no intentéis ponerla en la superficie. Llevarla en un peinado o bajo el mentón es su lugar. Entonces, no intentéis jugar con ella en la superficie de un moño o en la superficie de un mentón. Cuando os hayáis hundido en un estado de ilusión, un amigo cercano os regalará una perla y os revelará la enseñanza de Buda y, sin fallar, debéis ofrecer de nuevo la perla a un amigo cercano. Cuando la perla está suspendida encima de vuestra cabeza todavía estáis intoxicados por la ilusión. Sin embargo sois en el universo de la perla brillante. 
En cada uno de vosotros la perla brillante existe y a veces sois como el dragón que no puede verla, ni siquiera imaginarla porque está tapada por su mentón. En la tradición oriental los dragones son los encargados de guardar los tesoros,  aquí los dragones negros son los que llevan una perla bajo el mentón. En los sutras los relatos de tesoros, de diamantes o de perlas son metáforas que expresan la naturaleza de Buda, nuestro tesoro escondido. Zazen significa mirarse a sí mismo, allí donde mora el verdadero tesoro.
Nuestra actividad mental puede ser el infierno, pero zazen lo transforma en perla brillante. La caverna del demonio de la montaña negra durante zazen inconscientemente, automáticamente, naturalmente, se vuelve una perla brillante y es por eso que aunque las situaciones parezcan otra cosa, en todo permanece siempre la perla brillante. Saber que la perla es exactamente así -el universo todo entero, nuestra verdadera naturaleza- es la experiencia de una perla brillante. No hay nada que añadir, no hay nada que quitar.

Cuando enseñaba en París, mi maestro decía siempre: “Cuando hacéis zazen podéis seguir el orden cósmico, estar en armonía con el cosmos, en armonía con la perla brillante. Ser la perla brillante”. Ahora, algunos monjes contestan: “Ah, pero es que tengo que trabajar, tengo que ocuparme de mi mujer, de mi familia, no puedo vivir como un monje…” Cuando practicáis zazen, la energía cósmica no os abandona nunca porque la manifestáis de forma natural  y las cosas, los fenómenos, las acciones se encajan perfectamente. Así vuestra vida puede volver a encontrar su verdadera libertad.

El karma de nuestro cuerpo y de nuestras palabras es aparente, pero nadie puede conocer el karma de nuestra conciencia, y por eso nadie puede discernirlo, ni siquiera durante zazen. Así, muchos continúan en sus pensamientos y los siguen durante zazen, sin concebir que este karma del pensamiento sea igualmente aparente. Se concretiza, por ejemplo, en las trazas del rostro, en la expresión que testimonia ya sea la nobleza, ya la bajeza de los pensamientos.
En una persona que se abandona a los otros, a la práctica, al Dharma, al kesa, a la Vía, en una persona que se olvida a sí misma, automáticamente sus rasgos son más bellos. En una persona que no piensa más que en sí misma, que es egoísta, que quiere aprovecharse de los demás, que manipula y que tiene todos estos pensamientos durante zazen, incluso si no oímos este tipo de pensamientos podemos ver muy bien los rasgos de su rostro.
Ninguna acción del cuerpo o de la palabra o del pensamiento puede engañar a los demás; si tenéis los ojos abiertos es muy evidente. A veces,  en algunas personas que comienzan a hacer zazen, incluso si sólo lo han hecho dos o tres veces, el rostro se aclara rápidamente. Esto ocurre porque han podido abandonar el karma del pensamiento y así,  automáticamente, su karma cambia, sus rostros cambian. Zazen es la mejor fórmula para cortar el karma. Sin embargo, hay que querer cortarlo, y también hay que querer dejar pasar los pensamientos durante zazen. Cambiamos de karma cuando dejamos pasar la conciencia personal.
Si os quedáis con vuestros pensamientos durante zazen, si os quedáis con la consciencia personal, entonces la energía de zazen servirá sólo a vuestra consciencia personal en lugar de encontrar de nuevo su estado original. Pero si os concentráis en dejar pasar los pensamientos, si poco a poco la consciencia personal es solamente un visitante que entra y que sale de la morada de zazen, entonces la energía de zazen os ayudará a  profundizar la Vía y os conducirá a la libertad frente al karma. Podéis actuar inconscientemente, naturalmente, automáticamente y estar siempre alimentados por el gran cosmos, por la perla brillante. Es así, lo puedo certificar. Así pues, no le pidáis nada al cielo, ni al Buda, ni a Dios; solamente a vosotros mismos.

VIVIR SU MUERTE

Durante zazen, la caverna del demonio de la montaña negra se convierte en una perla brillante, es por lo que, aunque las situaciones parezcan cambiar, todo sigue siendo siempre la perla brillante. Saber que la perla es exactamente así, es la experiencia de una perla brillante. De esta manera podemos encontrarnos con los sonidos y la forma de la perla. Esto es la naturaleza de la perla y no deberíamos dudarlo para nada. Incluso si las dudas se elevan, afirmemos, neguemos o estemos perplejos de su existencia, todas éstas no son más que observaciones pasajeras e incompletas. Y es así siempre en nuestra vida: encerrados en la caverna de los demonios de la montaña negra, sometemos todo a la pequeñez de nuestras categorías, optando por un lado y rechazando el otro. Poseemos la perla brillante, somos nosotros mismos la perla brillante, pero a causa de nuestra alienación, de nuestro apego a la pequeñez, encerramos la perla brillante en la caverna de los demonios de la montaña negra.
Durante zazen, todas estas pequeñeces que hacen que en la vida nos agitemos en todos los sentidos, pueden despegarse de nosotros y caer como madera muerta, como un caparazón usado. Liberados de nuestra envoltura protectora, podemos entonces, una vez, morir al cosmos y dejar que nuestra perla se ilumine a la luz del cosmos.
En zazen, debemos morir al menos una vez, totalmente, sin dejar pequeños restos, sin guardar ningún apego. Es necesario olvidar todo, y sobre todo a uno mismo, tomando sitio en nuestro ataúd. De la misma forma en que nos instalamos frente al televisor y nos dejamos cautivar por la película olvidándolo todo. Hay que cortar la tele. Debemos dejarnos maravillar por el cosmos, olvidándolo todo sobre nosotros mismos. Nuestra muerte verdadera es así, nuestra vida se acaba y con ella nuestro propio cosmos. Sin embargo, aunque sea así los bonos de nuestra vida se perpetuán en el ciclo de transmigración y reencarnación.
Alcanzar la conciencia Hishiryo durante zazen es muy difícil. Cuando uno sufre, es el zen NARAKA. A continuación viene el zen GAKI, el zen de la búsqueda de la satisfacción, cuando tenemos un objetivo. Gaki significa tener demasiados apetitos, siempre buscar la obtención de alguna cosa. Después viene el zen SHIKUSHO, el zen animal; aquí el sujeto siente pulsiones fuertes o bien se hunde en un estado de somnolencia sin pensamientos –kontin. Después el zen ASURA, el zen combatiente, donde el sujeto se coloca en una posición competitiva con los demás. Y luego el zen humano, sin demasiados pensamientos, sin demasiada somnolencia. Y finalmente, el zen divino, extático, que hace que volvamos a caer en naraka. Cuando conseguimos sobrepasar estas diferentes condiciones de zazen somos conducidos a la conciencia Hishiryo.
El maestro Dogen dice: ¿Cómo no amar la brillantez infinita de la perla? ¿Qué es lo que podría sobrepasar los méritos de esta perla brillante que cubre todo el universo? Así, no os preocupéis por caer en los seis reinos de la existencia, no tienen importancia.

Hacer zazen es volver a ser una perla brillante. Cuando hacéis zazen en la postura exacta, vuestro cuerpo reaparece bello y fuerte, y está habitado por el espíritu más simple y más claro. A veces es un instante, pero ese instante es la totalidad del cuerpo. Entonces, los demonios de la montaña negra están sorprendidos: “¿Qué es esto, zazen?”
El patriarca Nagarjuna dice: “Los demonios tienen miedo de zazen. No temen nada excepto la postura de zazen”. Hishiryo, más allá del pensamiento, más allá de la conciencia personal, más allá del condicionamiento, más allá de la pérdida y de la ganancia. No tengáis miedo. La perla brillante no tiene miedo.

Anexo: otra enseñanza del maestro Gensha

LOS TRES TIPOS DE PERSONAS ENFERMAS

Gensha se convirtió en monje a los 30 años, sirvió a su maestro Seppo durante veinte años. Servir no quiere decir ser un sirviente, sino oír y seguir la enseñanza del maestro. Después de recibir la transmisión del Dharma, Gensha se instaló en la montaña Gensha y a su vez enseñó a sus estudiantes.

Un día le dijo a la sangha:
- Todos los antiguos practicantes, en todas partes, hablan de guiar y de ayudar a todos los seres vivientes. Suponiendo que se encuentren con tres tipos de personas enfermas ¿cómo podrían ellos ayudarles?  Con un ciego pueden tomar su bol o poner derecho un kotzu (*8), pero un ciego no podrá ver ese gesto. Una persona que es sorda no podrá entender la esencia de las palabras. Una persona que es muda, si se le pide responder a una cuestión, no será capaz de hablar. Entonces ¿cómo podrían ayudar a tales personas? Si no pueden guiarlas, entonces el Dharma de Buda no tiene efecto.

Gensha profundizó en la vía hasta alcanzar el punto donde eliminó los apegos emocionales y los pensamientos conceptuales. Era completamente puro y despojado. Entonces se hizo esta pregunta y la planteó a sus discípulos.
Esta pregunta se ha convertido también en un koan.

Un día un monje se acercó a Gensha y le dijo:
-Maestro, creo que he encontrado una explicación a las tres formas de personas enfermas.
Gensha le dijo:
-Lárgate de aquí.
El monje salió y se fue.

Un día Jizo (*9) le preguntó a Gensha:
-Maestro, he oído decir que ha hecho usted un planteamiento a propósito de las tres formas de personas enfermas ¿es verdad?
Gensha dijo:
-Sí.
Entonces Jizo le respondió:
-Maestro, tengo ojos, orejas, nariz y lengua ¿cómo va usted a guiarme?
Gensha inmediatamente se quedó quieto. ¿Cómo podríais comprender lo que expresa Gensha con palabras y frases? La comprensión de Jizo era naturalmente fuera del ordinario.

Más adelante un monje pidió explicaciones sobre esta frase al maestro Unmon. Unmon había recibido igualmente la transmisión del Dharma del maestro Seppo Gison.

(*8) - Kotsu
(*9) - Lo Han Kuei Ch’en, (jap. Rakan Keijin) sucesor en el Dharma de Gensha.

Unmon se dirigió al monje:
- Haz sampai.
El monje se prosternó y se levantó. Unmon le tocó con su kotzu, el monje dio un paso atrás y el maestro le dijo:
- No estás ciego.
Luego Unmon le llamó:
 -Acércate.
Cuando el monje se acercó  le dijo:
 -No estás sordo.
Le miró y le preguntó:
-¿Comprendes?
El monje respondió:
-No comprendo.
Unmon le dijo:
-No estás mudo.
En ese momento, el monje se despertó.

Un hombre puede hablar aunque no comprenda. Un hombre, aunque comprende, a veces no puede hablar. Si estos dos hombres os llaman ¿cómo vais a ser capaces de discriminar entre ellos? Si sois capaces de distinguir entre estas dos personas, seréis capaces de liberaros a vosotros mismos.

Un poema dice:
Aunque esto llene sus ojos, él no puede ver las formas,
Aunque esto llene sus oídos, no puede oír los sonidos.
Sin cesar, Manjusri se tapa los ojos.
Avalokitesvara tapa sus orejas.