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DENKOROKU, del maestro zen KEIZAN, siglo XIV
Comentarios de la monja Barbara Kosen

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Semana del 7 al 12 de Noviembre 

El Denkoroku es un texto del Maestro Keizan, el “Registro de la Transmisión de la Luz”. Es la transmisión de la escuela Soto Zen. Muchas veces, en China, los nombres de las escuelas tomaban los nombres de los fundadores. Soto viene de Tozan y su discípulo Sozan, que vivieron en China en el siglo IX.
Keizan vivió en Japón en la segunda mitad del siglo XIII y principios del XIV. Dogen, Ejo, Gikai, Keizan. Empezó a practicar con el Maestro Ejo, sucesor de Dogen en Eihei-ji. Continuó con Gikai y recibió la transmisión de éste.
El Denkoroku es su enseñanza sobre la Transmisión Zen, transmisión que es una certificación entre un maestro y un discípulo, “I shin den shin”, intimidad, unidad, sin nada escondido. Así perduró el espíritu del Despertar desde Shakyamuni Buda hasta nuestros días, aquí, en el siglo XXI, mundo occidental, Madrid.
La luz de la que habla Keizan es la luz del Despertar, lo que aclara todo, como cuando por la mañana, al despertaros, encendéis la luz y veis, en ese instante, la realidad de vuestra vida; es igual, pero con conciencia.
En la tradición japonesa se dice que Dogen era el padre del Zen Soto y Keizan la madre.
Dogen es el fundador, el que trajo la esencia desde China y la transmitió a través del Shobogenzo; el maestro Dogen fundó el templo de Eihei-ji.
Keizan vivió tres generaciones zen más tarde, implantó fuertemente el Soto Zen y lo transmitió a fuertes discípulos, esos sucesores fundaron a su vez numerosos templos. El maestro Keizan mismo fundó el templo de Soji-ji. Ahora Eihei-ji y Soji-ji son los dos templos fundamentales del Soto zen en Japón.
Comparando los dos maestros fundadores podemos decir que la enseñanza del maestro Dogen era mucho más austera, no se mojaba: incluso ese espíritu, esa naturaleza, ese “amo verdadero” nunca lo expresaba por lo que pudiera ser, sino que negaba todo lo que hubiera podido ser. No es el interior, no es el exterior, no es natural, no es innato, no es uno, no es mucho, no es individual, no es universal. Finalmente estamos totalmente perdidos, no hay nada a lo que podamos aferrarnos; es la forma de Dogen.
De otro lado Keizan nos pone delante de una posibilidad de realidad, que es mucho más acogedora que las negaciones de Dogen; es más bien encontrar el “verdadero amo”, o al “ermitaño en ese lugar”, o a esa persona. Keizan continúa íntimamente la herencia soto Zen del maestro Dogen, sólo que su expresión es independiente, libre, rica.
Entonces el Denkoroku es la transmisión de la luz de maestro a discípulo, una legitimación del Soto Zen desde un origen muy, muy antiguo: el Satori de Shakyamuni Buda.
Ya existían en China algunos registros así, de la transmisión de maestro a discípulo, pero el Denkoroku es una enseñanza sobre la transmisión en la escuela Soto donde la transmisión misma es enseñanza.
La característica principal de esa escuela en comparación con las demás escuelas zen es: primero, zazen, la luz de zazen que aclara la vida. Segundo: zazen. Y tercero: zazen.
La transmisión de la Luz es una transmisión fuera de los textos, fuera de los dogmas. El principio de zazen es que la acción y la meta se encuentran en un solo punto, un solo instante en el tiempo. Es lo que se llama Mushotoku: la flor y la semilla aparecen juntos. Zazen y Satori no están separados. Ese zazen es la postura del Despertar de Shakyamuni Buda.
El “Registro de la Transmisión de la Luz” empieza con el caso del Despertar de Shakyamuni Buda, continúa con la transmisión a través de los patriarcas indios, luego China y luego Dogen, Ejo, iniciadores del Soto Zen en Japón.
Una transmisión sin textos, sin dogmas, puede ser muy peligrosa por su libertad. Por eso Dogen escribió el Shobogenzo. No tanto para decirnos cómo hacer, sino más bien para decirnos cómo no hacer para seguir y transmitir la esencia. Cómo no hacer permanecer el espíritu en ningún lugar para encontrar el verdadero espíritu. En nuestra escuela Soto Zen, el espíritu de zazen se vuelve esencia de la enseñanza.
Ayer hablé de la dificultad que podríamos tener en la práctica de la Vía por el condicionamiento de nuestro mundo judeocristiano, que es bastante distinto del mundo budista. Aquí existen discriminaciones que no existen en el mundo budista. Por ejemplo G. me dijo que en Asia del sureste, en los países budistas, la mujer puede ser una guía, una maestra para los hombres, no hay discriminaciones sexuales en la enseñanza espiritual y la mujer está totalmente respetada. Hace poco leía en las Epístolas de San Pablo que la mujer debía de preguntar al hombre las explicaciones sobre Dios, me pareció una tradición muy machista. De otro lado quedan supersticiones que todavía perduran en el mundo budista oriental y que ya no tenemos en nuestro mundo occidental del siglo XXI aunque atraían de nuevo a la gente del mundo occidental.
Este condicionamiento judeocristiano que tenemos automáticamente no debe influir en la enseñanza budista zen que recibimos ahora. Debemos tener cuidado con eso. Varias personas me preguntan por la influencia del Taoísmo sobre el zen en China. Pienso que es idéntico. Es un condicionamiento de la civilización china hacia el Zen. Pero no es la verdad del Zen.
Practicar el Zen con el Yoga o con el Chikung, o practicar el zen cristiano son medios, medios de enseñanza, pero no es la esencia. La esencia es zazen. La esencia es: zazen es Satori, Despertar. En la escuela Soto Zen la esencia es zazen, zazen-buda. No es necesario recitar los Sutra, hacer ceremonias, tener poderes mágicos, etc. Sólo sentarse como la montaña. En esta postura que es en sí misma Satori.
Es muy difícil de transmitir porque nosotros necesitamos siempre decoraciones, metas, objetivos, algo que coger, algo que comprar...

 

El Maestro Deshimaru decía: debemos vaciar la botella antes de llenarla de nuevo. Pero a veces se necesitan medios. El medio de recitar los sutras, el medio de los poderes mágicos, el medio de la filosofía, de la medicina... Pero el medio se queda en el mundo relativo. Zazen es lo único absoluto y la transmisión de la que habla Keizan está en relación con lo absoluto.
Yo, en mi enseñanza, empleo el medio del samu y de la naturaleza. Pero está claro que zazen se puede hacer sin samu y sin naturaleza. Se puede hacer en el metro, en el infierno, en la televisión; zazen se puede hacer en cualquier lugar. Zazen desnudo, tal como lo practicó Shakyamuni Buda, cuando después de cuarenta días practicando zazen bajo el árbol de la Bodhi, al amanecer, vio el lucero del alba y dijo:
“Yo y la gran tierra y todas las existencias, hemos realizado la Vía”
Ese es el primer caso del Denkoroku. Cada capítulo -no es una enseñanza escrita sino oral- está compuesto de cuatro partes: el caso, o Koan entre maestro y discípulo, el momento de la verdad, de la luz, para el discípulo y también para el maestro, que encuentra al discípulo. Luego viene la vida del monje, en tercer lugar la enseñanza de Keizan a sus discípulos sobre el caso y él acaba con un poema. El primer caso es el de Shakyamuni Buda. Siguen los veintiocho patriarcas indios, después los maestros chinos y luego los japoneses: Dogen, Ejo. Keizan dio esta enseñanza en el año 1300 y es evidente que el recuerdo de los primeros patriarcas indios se desvanece en el pasado, lejos, muy lejos. Los relatos históricos de Keizan se aparentan más al mito que a la verdad absoluta, que de toda forma no existe. Entonces, no hay que olvidar que a la raíz de los mitos antiguos, o modernos, siempre hay algo de verdadero, nunca es un puro invento y lo que se transmite aquí, no es algo histórico sino es el espíritu de la practica de la Vía del Zen.
Ahora mismo Shakyamuni Buda vio el lucero del alba y alcanzó el Satori. Dijo: “Yo y la gran tierra y todos los seres juntos realizamos la Vía.”
Es el primer caso del que habla el maestro Keizan para aclarar nuestra escuela Soto Zen: el Satori de Zazen, Zazen es Satori.
Desde aquella época cada año el ocho de Diciembre los practicantes de Zen realizan una sesshin, Rohatsu sesshin, la sesshin del ocho de Diciembre. Este año también en Shorinji haremos una sesshin abierta a todos, tres, cuatro, cinco, seis días. Los tres primeros días y medio de Sesshin; luego un día de descanso; para los que no puedan venir a la primera parte yo seguiré Zazen la noche del siete y la mañana del día ocho.
En Shorinji se está muy bien porque no hay interferencias exteriores, todo esta tranquilo y silencioso. Y en España de una forma cósmica, estos días son también días de fiesta y podemos hacer esta Sesshin con toda tranquilidad.
Shakyamuni Buda era de la familia de los Shakya en India, a los diecinueve años abandonó las paredes de su palacio en la profundidad de la noche y en la montaña Dantaloka se cortó su pelo, luego practicó la austeridad durante seis años.
Finalmente se sentó en Zazen, las arañas hacían sus telas entre sus cejas y los pájaros construían sus nidos encima de su cabeza, las zarzas subían por sus piernas pero el estuvo sentado tranquilo y sin movimiento durante 6 años. Cuando alcanzó los treinta años, el octavo día del duodécimo mes, cuando apareció el lucero del alba, alcanzó súbitamente el Despertar. Las palabras que emplea en este evento son su primer rugido del león.
Desde este momento y durante cuarenta y nueve años nunca pasó un día en solitario, siempre enseñó el Dharma a los demás. Siempre llevaba su Kesa y su cuenco para mendigar la comida. Durante estos años enseñó en asambleas más de trescientas sesenta veces, luego transmitió el tesoro del ojo del verdadero Dharma a Mahakashyapa y eso se transmitió desde Mahakashyapa a través de generaciones al día presente. Zazen, el Kesa, el vestido de Zazen y el cuenco es la transmisión de nuestra escuela, es el Dharma de Buda, la enseñanza. No hay nada que añadir, no hay nada que quitar, es muy sencillo.
La práctica de su vida cotidiana es la norma que siguen sus descendientes. Aunque poseía las treinta y dos marcas, verdaderamente debía parecer un monje ordinario y no había diferencia con las otras personas.
Practicar zazen es volver a la condición normal, nada especial. Keizan alcanzó el despertar al oír en la boca de su maestro “la mente ordinaria es la Vía”. Todos los combates se acaban, las armas pueden caer.
Entonces Shakyamuni dijo: “Yo y la gran tierra y todas los seres hemos realizado la Vía”. Siempre me pregunté a propósito de este “yo” y pienso no ser la única; también el maestro Keizan hace la pregunta ¿Qué significa “yo” para alguien que ha abandonado el “yo” y alcanzado el Satori?
Keizan, no va a contestar directamente porque nunca hay una respuesta directa con las palabras, nunca hay una respuesta verdadera. “Yo”, ¿Qué era el “yo” de Shakyamuni Buda después de practicar cuarenta días zazen y alcanzar el gran despertar?
Somos nosotros mismos quienes debemos experimentarlo. Y por eso hacemos una Sesshin en ese momento para ir mas allá del yo y encontrar el Yo y la gran tierra y todos los seres.
Kaijo

BARBARA KOSEN